Cuando analizo la fama conquistada por los héroes y las victorias de poderosos generales, no envidio a los generales,
ni al presidente en su presidencia, ni al rico en su gran casa,
pero cuando oigo de la hermandad de los amantes, de cómo les ha ido,
de cómo han andado juntos por la vida, atravesando peligros y odios, sin cambiar, durante tiempo y tiempo,
a través de la juventud, la edad madura y la ancianidad sin desmentirse, afectuosos y leales,
entonces me quedo pensativo –rápidamente me marcho, lleno de la más amarga envidia.
Walt Whitman
domingo, 6 de mayo de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario